Peregrinos en camino

La Romería del Rocío es una de las manifestaciones religiosas más conocidas de Andalucía, en la que el fervor y la devoción mariana se funden con el sentido festivo y social. Se trata de una celebración de origen medieval, que se remonta a la construcción de una ermita entre los ss. XIII y XIV en el Soto de las Rosinas. La devoción a Nuestra Señora de las Rosinas se desarrollaría durante el s. XVI, cuando los habitantes de Villamanrique de la Condesa comienzan a peregrinar a la ermita en acción de gracias a la Virgen por las cosechas recibidas. Posteriormente, la devoción se extendería a las comarcas del Condado de Huelva y el Aljarafe.

Un momento importante de la historia de la romería lo encontramos en 1653, cuando Almonte proclame como patrona a la Virgen, apareciendo en sus primitivas reglas por primera vez el nombre de Nuestra Señora del Rocío. Ya en 1883 se instaura el Rosario del Rocío, dando forma a la liturgia rociera tal y como la conocemos hoy en día, obra de Don Francisco Bedoya Béjar, que por aquel entonces era hermano mayor de la Hermandad de Villamanrique de la Condesa. 

Actualmente, la romería del Rocío congrega cada año a una gran cantidad de fieles, buena parte de los cuales se hallan integrados en las numerosas hermandades que peregrinan hacia la aldea. Entre los itinerarios que conducen al lugar, el Aljarafe sevillano juega un importante papel, tanto por su propia tradición rociera como por el tránsito a través de la comarca de muchas hermandades. A través del territorio, los caminos del Rocío en el Aljarafe van confluyendo hacia Villamanrique de la Condesa, con momentos tan señalados como el paso de las carretas por el Guadiamar a través del Vado del Quema o la presentación de simpecados en la iglesia de Santa María Magdalena de Villamanrique.

    Actualmente no hay información